¿Habías oído hablar del trigo sarraceno? Este antiguo grano, quizá pasado por alto en las dietas actuales, esconde múltiples beneficios nutricionales para el organismo que vale la pena conocer. En este artículo, descubrirás por qué este alimento puede ser una adición valiosa en tu dieta. ¡Sigue leyendo!
¿Qué es el trigo sarraceno?
El trigo sarraceno, también conocido como alforfón, es un pseudocereal que se cultiva por sus semillas comestibles. A diferencia del trigo común, este no contiene gluten, lo que lo convierte en una opción excelente para las personas con problemas gastrointestinales. El trigo sarraceno es mucho más digestivo, y su alto contenido en fibra mejora la regularidad intestinal, previniendo problemas como el estreñimiento.
A nivel mundial, la demanda del trigo sarraceno ha aumentado considerablemente. Su consumo se ha asociado con numerosos beneficios para la salud; es antioxidante, antiinflamatorio y anticancerígeno. Estos efectos favorables se relacionan con la presencia de flavonoides en el trigo, de los cuales hablaremos más adelante.
Valor nutricional
El trigo sarraceno tiene un alto valor nutricional debido a su composición de proteínas de alta calidad. Aunque tiene un bajo contenido proteico, su composición de aminoácidos esenciales es equilibrada y completa. Tiene un bajo índice glucémico, debido a que sus gránulos de almidón son relativamente pequeños, y también presenta altos niveles de minerales, vitaminas del complejo B y oligoelementos.
Beneficios
El trigo sarraceno presenta grandes evidencias de que es beneficioso para la salud humana, sobre todo para la salud gastrointestinal. Tiene efectos importantes sobre el organismo, los cuales se deben a la presencia de flavonoides.
Los flavonoides son un grupo de moléculas generadas por el metabolismo de los vegetales que, al interactuar con el resto de componentes, como las proteínas o las moléculas de almidón, consiguen efectos preventivos contra distintas enfermedades crónicas como: la hipertensión, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la formación de cálculos biliares, el cáncer, etc. Los flavonoides presentes en el trigo sarraceno, como la rutina y la quercetina, son antioxidantes potentes que ayudan a proteger el organismo contra el estrés oxidativo, ya que trabajan neutralizando los radicales libres que podrían causar daño a las células y contribuir al desarrollo de patologías.
Este artículo pone el foco de atención en el poder de los flavonoides en el aparato digestivo. Como ya hemos citado anteriormente, el trigo sarraceno es naturalmente libre de gluten y mucho más fácil de digerir para personas con intolerancias, sensibilidad o problemas digestivos, como por ejemplo: SIBO, celiaquía, Síndrome del Intestino Irritable (SII), Enfermedad de Crohn, colón irritable, etc. Alivia los síntomas de estas condiciones y nos ofrece una alternativa a los cereales convencionales, además de mejorar la calidad nutricional de la dieta celíaca y la dieta FODMAPs, indicada en ese tipo de pacientes.
