Introducción
La D-alulosa (también conocida como D-psicosa) es un azúcar raro que ha ganado popularidad como edulcorante alternativo por su bajo contenido calórico y su potencial para mejorar la regulación de la glucosa. Sin embargo, como ocurre con muchos edulcorantes, algunas personas pueden experimentar molestias digestivas al consumirlos. Con este artículo vamos a ver qué es la alulosa, cómo identificar la intolerancia y qué dosis suelen ser bien toleradas.
¿Qué es la alulosa?
La alulosa es un monosacárido (azúcar simple) que se encuentra de forma natural en cantidades muy pequeñas tanto en frutas como higos, kiwis y pasas, como en algunas plantas, como Itea virginica y trigo.
La alulosa es característica por:
- Dulzura aproximada del 70% de la sacarosa (azúcar común)
- Contenido calórico casi nulo (0,4 kcal/g según la FDA)
- Metabolismo mínimo: el 70% se absorbe en el intestino delgado y se elimina casi por completo por la orina sin metabolizarse
- Producción industrial creciente mediante procesos enzimáticos y biotecnología, lo que ha permitido su uso como edulcorante en productos procesados
La alulosa ha mostrado efectos prometedores en estudios sobre:
- Regulación de la glucosa: ayuda a reducir los picos de glucosa posprandial y mejorar la sensibilidad a la insulina
- Control del apetito: estimula la liberación de GLP-1, hormona relacionada con la saciedad
Pero, también puede tener efectos adversos en personas con ciertas patologías o más sensibles a nivel intestinal.
¿Qué es la intolerancia a la alulosa?
La intolerancia a la alulosa se refiere a la aparición de síntomas gastrointestinales tras su consumo, especialmente cuando se ingieren dosis elevadas.
Los síntomas descritos en estudios clínicos incluyen:
- Diarrea (el más frecuente)
- Distensión abdominal e hinchazón
- Dolor abdominal o cólicos
- Flatulencia y eructos
- Ruidos intestinales (borborigmos)
- Náuseas
- Cefalea (dolor de cabeza)
- Disminución del apetito (anorexia)
En la mayoría de los casos, los síntomas son leves y transitorios, apareciendo principalmente cuando se superan los umbrales de tolerancia individuales.
¿Cómo se diagnostica la intolerancia a la alulosa?
Actualmente, no existe un diagnóstico clínico formal para la intolerancia a la D-alulosa como ocurre con otras intolerancias alimentarias. Su identificación se basa en la evaluación de síntomas gastrointestinales en relación con la dosis consumida, tal como se realiza en estudios de tolerancia.
Observación de síntomas gastrointestinales
La aparición de diarrea, hinchazón, dolor abdominal, náuseas, borborigmos, flatulencia o incluso cefalea tras consumir alulosa puede indicar intolerancia. En los ensayos clínicos, la diarrea fue el síntoma que más comúnmente llevó a suspender la administración.
Evaluación de la gravedad de los síntomas
En estudios, los síntomas se clasifican en escalas de 0 a 3, siendo 3 los síntomas severos. La aparición de cualquier síntoma de grado 3 define el límite máximo de tolerancia.
Relación con la dosis consumida
- 0,4 g/kg de peso corporal (≈ 24 g para un adulto de 60 kg) suele considerarse la dosis única máxima sin síntomas severos
- 0,5 g/kg provoca diarrea en el 44,8% de los sujetos y síntomas severos en el 13,8%
- 0,9 g/kg/día se considera la ingesta diaria máxima tolerable sin síntomas graves
- 1 g/kg/día puede causar náuseas, dolor abdominal, cefalea, anorexia y diarrea severa
Variabilidad individual
- Personas mayores, con obesidad o con alteraciones digestivas pueden presentar síntomas con dosis más bajas
- La tolerancia podría estar influida por la composición del microbioma intestinal, ya que solo un 15,8% de las muestras humanas analizadas contienen la enzima alsE, que metaboliza la alulosa.
- En el futuro, el análisis del microbioma podría ayudar a predecir la tolerancia individual a ciertos edulcorantes.
En resumen: La identificación de la intolerancia a la alulosa se basa en la aparición de síntomas digestivos dependientes de la dosis, y no en una prueba diagnóstica de laboratorio.
Dosis que pueden provocar síntomas
- Dosis única sin síntomas graves: 0,4 g/kg de peso corporal (≈ 24 g para un adulto de 60 kg)
- Dosis única con síntomas frecuentes: 0,5 g/kg (diarrea en el 44,8% de los sujetos)
- Ingesta diaria tolerada sin síntomas graves: 0,9 g/kg/día (≈ 54 g para un adulto de 60 kg)
- Dosis diaria con riesgo de síntomas graves: 1 g/kg/día
Diferencias con la intolerancia al sorbitol
Aunque los síntomas pueden parecer similares, alulosa y sorbitol no son lo mismo:
- Sorbitol: es un polialcohol (alcohol de azúcar) que provoca síntomas principalmente por fermentación intestinal y diarrea osmótica, generando más gases y molestias
- Alulosa: solo un 30% llega al colon y es poco fermentada por la microbiota, por lo que suele ser mejor tolerada
En resumen: ambos pueden causar malestar, pero la alulosa tiende a generar síntomas más leves.
¿Qué dieta debemos seguir?
No existe una dieta específica para la intolerancia a la alulosa, porque este azúcar se encuentra en cantidades muy pequeñas en la naturaleza.
La molestia digestiva aparece sobre todo con:
- Productos procesados que usan alulosa como edulcorante añadido (bebidas, postres, barritas o productos “keto/low carb”)
Recomendación: Controlar la cantidad total de alulosa consumida y mantenerse por debajo de las dosis que generan malestar.
Conclusión
La alulosa es un edulcorante prometedor, bajo en calorías y con beneficios potenciales en el control de la glucosa y el apetito. Sin embargo, dosis elevadas pueden provocar síntomas gastrointestinales, y la tolerancia varía entre personas. Para la mayoría de las personas, un consumo moderado en productos procesados es seguro y no requiere evitar alimentos naturales. Identificar la intolerancia depende de observar los síntomas y respetar los límites de tolerancia individual.
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